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Solo Ariel lava más Cañete

21 Mayo 2014

Ayer llegó a mi muro de Facebook estas imagenes donde se hacía un remix de los últimos tuits de la marca @ArielDetergente. Y yo, que tengo, madre, hermanas, novia y amigas, no puedo por menos que ponerme en su lugar y pensar en cuan ofendidas podrían sentirse si llegaran a leer semejantes muestras de sexismo del duro concentrado bajo una capa buenrollista de la cosecha más rancia.

ariel-tuit

Algunos ejemplos más:

ariel-machismo

Cabe entender, hasta cierto punto, que parte del público objetivo del producto en cuestión sea femenino y que se dirijan a ellas para vender más. Pero entre eso a endosar el rol de limpiadoras del hogar a las mujeres el abanico de opciones entre tonos y mensajes posibles es muy amplio. Y me parece un gran error lo mires por donde lo mires aunque en este espacio intentaré, y fijaos que digo intentaré, centrarme en la crítica desde el punto de vista de comunicación empresarial.

Digo que es una estrategia fallida, no solo por la calidad de los valores sexistas que fomenta en la sociedad, que me parecen denigrantes y que solo consigue potenciar el ya de por si enraizado problema del machismo en España, sino porque además, desde el sentido estratégico estricto están dejando fuera de su target otros segmentos como los chicos, hombres, novios, hermanos que sí ponemos lavadoras, que sí hacemos la compra, que planchamos y que podríamos llegar a comprar el dichoso detergente.

Parece que desde estos tuits en 2014 a este comercial de 1978 ¡nada menos que 36 años mediante! lo único que ha cambiado es el canal:

No parece tan complicado ofrecer un producto de limpieza sin necesidad de volcar la responsabilidad de la actividad en uno o en otro género. Es más, considero que si la empresa es lo suficientemente madura e inteligente podría asumir la realidad de desigualdad para impulsar o potenciar el consumo de sus productos entre el público masculino, ganándose de paso el respeto y consideración del público femenino que lucha cada día por equilibrar la balanza hacía la igualdad en las tareas del hogar. Aunque cambiar/limpiar la imagen de una marca no es fácil, parece que no han tenido esa visión que es tan elemental ya para muchos.

En política… también.

Y es que esta semana ya tuvimos que soportar la “superioridad intelectual” del candidato popular Arias Cañete en el debate de TV y su oportunismo posterior al intentar camuflar su machismo fotografiándose en un tren, rodeado de unas chicas que estaban de cachondeo en plena despedida de soltera. Me imagino a la responsable de comunicación de campaña sugiriendo a Cañete la realización de la fotografía para pintarla posteriormente como un guiño hacia las mujeres como diciendo “¿Veis? ¡Si yo me llevo bien con ellas!”

Chasco que se llevó cuando una de estas chicas al ser consciente del intento de manipulación de la fotografía se apresuró a clarificar en su cuenta de twitter que ellas no comparten en absoluto su actitud frente a las mujeres sino más bien lo contrario:

Pienso que desde el gremio del social media tenemos la responsabilidad de alzar la voz frente estas situaciones y no dejar la oportunidad de denunciarlo cuando se produzcan.

Me entristece pensar que las redes sociales, que no dejan de ser un espacio revolucionario en cuanto a forma y alcance de la comunicación, pierdan todo el sentido del calificativo “revolucionario” cuando se utilizan para promover valores, ya sea desde cuentas corporativas o personales, que las convierten en un espacio para el retroceso en lugar de para el avance de la sociedad.

Luis Madrid - post author

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